martes, 1 de abril de 2008

Un sonrisa para el recuerdo



Me declaro un admirador de tu sonrisa, de lo que da, de la que esconde, de la que corteja. Ni flores, ni guirnaldas , ni amaneceres con arco iris, auroras y unicornios. Lo de tu boca encendida mientras abrigas mis ojos es tan hermoso, tan tocado por lo humano, tan Tú. Ante ella es como si todos mis sentidos pudieran percibirla, con su olor, su sonido, su tacto, y además pierdo capacidad para atender al resto de los estímulos mundiales. Es como flotar en ella, flotar en ti.

También soy un admirador de tu boca, claro que sí, siempre me supo a libertad y a júbilo, pero no es lo mismo porque tu sonrisa es la Fiesta Mayor, es como la verbena de todas mis inquietudes. Ya lo sé, lo entiendo, esa sonrisa es de tu boca y a ella se la debo, pero es que no es lo mismo una canción que una guitarra, ni todas las flores son primavera. Tu sonrisa encarna tu cercanía, tu complicidad, tu “te quiero” en silencio, tu “cuenta conmigo”, y esa contraseña de tu alma enamora la mía y me siento grande y me siento fuerte y me siento libre.

Y es que como me declaro tan fan de tu sonrisa, un benefactor de esa serenidad alegre, tengo que pedirte un pequeño favor: En estos buenos tiempos que vienen, lleno de mañanas de primavera y tardes de verano, desearía tener la compañía de esa mueca contenta que alivia mis depresiones y melancolías que siempre deja el frío de ayer, sin obligaciones, sin preocuparnos por el mundo,… solo tenerla cerca para poder seguir enganchado y admirar como me das vida.


Fotografía: "La sonrisa escondida", Obra de Paco de Caceres (www.pacodecaceres.com)

1 comentario:

albert dijo...

qué tendrán las bocas, que ansiamos perdernos en ellas, que nos devoren, devorarlas, dejar que se escape nuestra alma por ellas con la esperanza de que se funda con otra